Y recuerda caminar a diario lleno de esperanzas y certezas. No importa si un día tu cabeza va agacha, no importa si tu mente no descifra cómo resolver los problemas, en tu interior debe arder esa llama que asegura que todo va a estar en el orden perfecto para ti, ahora y siempre.
Simplemente respirar y dar gracias, desde el rincón más profundo del alma, porque a pesar de haber usado mi mente en mi contra durante tanto tiempo, ninguna de mis peores pesadillas inventadas por mi se hizo realidad. Por el contrario, estoy llena de regalos maravillosos, valiosos. Los merezco, los amo y los abrazo por siempre. Me cuida un ejército de ángeles guardianes, no tengo dudas. No vine sola.